Artículo de César Hildebrandt del Semanario Hildebrandt en sus trece, 30 de julio de 2010
Escucho a García dando su mensaje y comprendo por qué hay que huir de la política, esa franquicia habitual del cinismo.
¿Cómo se puede mentir tanto sin sentir una punzada en la conciencia?
Bueno, la punzada de la que hablo requiere de la conciencia como sede. Y Alan García estranguló la suya cuando supo que, de persistir, terminaría por conducirlo al suicidio.
Alan García hace rato que es sólo presente, una máquina de sobrevivir, una autoamnistía caminando. Se ha librado de la memoria, tan incómoda y llena de cadáveres en su caso. Se ha librado de los escrúpulos, a los que mató en su primer mandato. Se ha librado de la oposición, tullida y sin líderes.
Ha entrado a saco sin miedo, ha mandado matar sin que la boca se le tuerza, ha mentido con entusiasmo, ha prometido sin pena, ha decepcionado como parte de una vocación, ha escrito sin sintaxis, ha pensado sin ideas, ha publicado sin necesidad, ha acrecentado su familia más allá de su familia mientras deglutía las hostias de Cipriani, ha encumbrado a las mulas obedientes, ha traicionado a los que él creía semejantes y adversarios, ha exigido lo que jamás hizo, ha predicado lo que no podrá hacer, ha hablado de nacionalismo mientras un corazón sin país le latía bajo la tetamancia, ha hablado del gas para el Perú al mismo tiempo que le decía a los de Repsol que se preocuparan, ha hecho del Apra un baño de visitas, ha jurado que será neutral en las próximas elecciones después de decirle a “El Comercio” que ya nadie puede poner “en duda” las bases del sistema, ha aludido a los que reciben estipendios extranjeros cuando todos saben que él recibe dineros de Odebrecht, se burla de los deprimidos desde su condición de maniaco bipolar, maldice al odio mientras le reza a los pequeños dioses de la envidia, dice que el mérito será el referente de la burocracia mientras ha llenado con chusma partidaria todo el aparato del Estado, se jacta de los cambios en la educación cuando todos sabemos que seguimos siendo los penúltimos de América Latina y que no mejoraremos si el presupuesto sigue siendo tan exiguo como es hoy, se enorgullece porque estamos libres de analfabetismo en nueve de los 23 departamentos, levita cuando la barra aprista lo viva en el Congreso y le sobajea el ego enfermo, reclama la gloria por la creación del Ministerio de Cultura cuando es obvio que el Instituto Nacional de Cultura bajo su inspiración ha sido en cuatro años menos que nada, anuncia nuevas glorias del sector salud como si la gente no sufriera las crueldades de la atención sanitaria actual, alude a la “alta cirugía” como de las altas cualidades se tratara, le echa la culpa al Gobierno Regional de Puno por los niños muertos de frío pero se apropia del éxito preventivo de los otros gobiernos regionales donde no hubo mortalidad de invierno, lanza cifras de contable para aturdir a los tontos cuando de inversiones del Estado se trata mientras dice que él quiere un Estado pequeño e inofensivo, se lanza a las aguas cordiales de Taboada sin recordar que ha demorado ese proyecto durante cuatro años, se enorgullece de la nueva planta de agua potable de Iquitos cuando esa es obra del financieramente asfixiado gobierno regional, imita a Fernando Belaunde en eso de enumerar la obra pequeña anunciada con la boca grande, habla de los beneficios de la energía eléctrica como si de Balta se tratara, despotrica de los excesos de la descentralización cuando él es el responsable de lo peor de ese proceso alentando enemistades y proyectos discutibles pero jugosos, insiste en que la exportación del gas fue la garantía para la inversión foránea en Melchorita y que se vecinan “renegociaciones” respecto del contrato original “sin violentar el régimen jurídico” (amarrando el desenlace a lo que “acepten” las empresas dueñas del gas peruano), miente como un cosaco alucinado citando otra vez la cifra de 11 trillones de pies cúbicos de gas como reserva, afirma que se han creado dos millones de puestos de trabajo sin decir que más de la mitad de ellos es “empleo indecente”. Etcétera. Un aburrido etcétera de este gris articulista de “El Comercio”.
Nadie puede discutir que el Perú ha mejorado en muchos aspectos. Pero la dinámica de esa mejora no pasa por palacio de gobierno sino por la creatividad empresarial, el sacrificio de las clases medias, el mantenido precio de las materias primas, la extensión y cultura del crédito, la inversión extranjera planteada muchas veces en condiciones leoninas para el Perú. Y, también, por la venta y concesión inaceptables de grandes extensiones de mar, costa y selva.
Es una mejora que no llega a todos y que, en muchos casos, agrava las desigualdades favoreciendo sólo a los de siempre. Es, en resumen, un capitalismo corrompido por la intervención presidencial, la mugre del lobismo y de su prensa y, sobre todo, la absoluta carencia de un plan de desarrollo nacional. Necesitamos más que nunca de un plan que parta del diseño de un país reconciliado y que no dependa de la mudable rapacidad del dios mercado.
El asunto es si queremos un país o una feria de inversionistas.
Un mundo de grandes escaseces elementales será el del siglo XXI.
Triunfarán los países que planifiquen la lucha ante esos desafíos: la nueva agricultura, los problemas de ríos y acuíferos, la finitud de ciertos recursos, las demandas de pesadilla de las ciudades abarrotadas, las migraciones del hambre, la crisis global del empleo, la sociedad posinformática, la revolución de la educación. Es un futuro amenazante que exigirá nuevos políticos, miradas más limpias, otras mentes, otra ilustración.
Escuchando a García este 28 de julio viajé al pasado. Al más viejo y agobiante pasado: un líder aldeano que le mentía a su rebaño.
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domingo, 1 de agosto de 2010
sábado, 31 de julio de 2010
Medios alternativos - Muladar News - Posted: 30 Jul 2010 03:38 PM PDT
Alfonso Gumucio-Dagron
Del mismo modo que los medios masivos contribuyen a perpetuar la cultura hegemónica y el poder que se sustenta en ella, los medios alternativos promueven la diversidad cultural y son la base de la democracia participativa. Los medios masivos responden claramente a dos intereses complementarios e indivisibles: intereses comerciales e intereses políticos. Los intereses comerciales, basados en la noción de lucro y enriquecimiento –el “mercado”– tienen ramificaciones en la cultura y en la sociedad. Los intereses políticos intervienen en las instancias de poder, tanto en la administración del Estado como en el terreno de la ideología que disputa día a día el espacio de la esfera pública. Jesús Galindo observa dos escenarios contrapuestos, la sociedad de información que es dominante, y la sociedad de comunicación que es emergente:
“La sociedad de información tiene una muy baja cultura de comunicación, le interesa más el flujo de datos en ciertas direcciones, que constituir formas sociales de encuentro y diálogo. La razón es simple, una organización con trazos verticales no incluye a los horizontales mas que en un orden secundario y subordinado (…)”.
Frente a ese escenario está la sociedad de comunicación, abierta y “compuesta por ciudadanos libres y participativos, la de individuos críticos y reflexivos. (…)
La democracia es la cualidad central de este tipo social, para su movimiento requiere del diálogo de los iguales, del acuerdo entre los distintos pero tolerantes” para alcanzar formas de gobierno que efectivamente sirven a la ciudadanía de manera horizontal. (Galindo, 1998). Los medios alternativos o alterativos, como los llama Rafael Roncagliolo porque alteran y contestan la verticalidad de los medios hegemónicos, son parte del tercer sector de la información que es el único que garantiza el derecho a la comunicación de los pueblos y de sus culturas. Los medios públicos, el segundo sector, que deberían servir a las necesidades de la población, son con frecuencia utilizados por los gobiernos con fines político-partidarios. En el mejor de los casos, son medios que contribuyen al desarrollo, a la educación y a la cultura, pero desde una perspectiva homogenizadora, que no toma en cuenta la diversidad cultural y lingu%u0308ística, debido a su carácter de medios de amplia cobertura poblacional.
¿Derechos peligrosos?
Se confunde con frecuencia la libertad de expresión con el derecho a la comunicación. La expresión “derecho a la comunicación” es considerada subversiva. Se defiende la libertad de expresión porque es el derecho que tienen los periodistas y los dueños de medios para canalizar sus opiniones sin restricción, pero el derecho de los pueblos a comunicarse por sí mismos, sin tutela y sin intermediarios, se considera un peligro para el poder establecido, para los medios hegemónicos, y a veces para los propios periodistas, que ven en riesgo su espacio laboral, que a veces administran con una mentalidad feudal, defendiendo a los patrones como si la comunicación fuera un bien privado y no de servicio público.
Lo mismo sucede con la diversidad cultural: algunos consideran que es un peligro o por lo menos un freno para el crecimiento económico. En el año 2005, luego de un encarnizado debate internacional, se aprobó finalmente por amplia mayoría en la Unesco la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales, a pesar de la férrea oposición del gobierno de Bush, que amenazó con retirarse de nuevo de la organización. ¿Qué puede ser tan peligroso en la diversidad cultural de nuestro pequeño planeta?
El debate alrededor de la convención sobre la diversidad cultural recuerda otro debate que la misma Unesco impulsó hace exactamente 30 años, y que motivó la salida de Estados Unidos y de Inglaterra de la organización: el Nuevo Orden Mundial de la Información la Comunicación (NOMIC). Las nuevas generaciones de estudiantes de comunicación o de periodismo, ya no estudian ni conocen siquiera ese importante momento del confrontación ideológica que dividió al mundo entre norte y sur. Por ello es bueno recordar que a fines de los años 70, la Unesco invitó a una comisión de expertos presidida por el Premio Nóbel de la Paz Sean MacBride, para analizar la situación de la comunicación y de la información a nivel mundial. Los latinoamericanos Gabriel García Márquez y Juan Somavía, integraron la comisión internacional de 16 miembros. El “informe MacBride”, publicado con el título “Un solo mundo voces múltiples: comunicación e información en nuestro tiempo”, reveló los desajustes y desequilibrios en los flujos de información y en la concentración de medios en pocas manos, que dejaba a la mayor parte de los países del Tercer Mundo sin voz en el concierto internacional.
En el análisis, el informe aborda la problemática de la comunicación desde una perspectiva histórica, sociológica y política. Sus 82 recomendaciones cubren los aspectos centrales: las políticas de comunicación, el desarrollo de capacidades nacionales, el financiamiento, la independencia y autosuficiencia tecnológica, la gestión del espectro electro-magnético, la integración de la comunicación en el desarrollo, la participación de la ciudadanía, el fortalecimiento de la identidad cultural, la responsabilidad e integridad de los periodistas, los límites a la concentración de medios, la eliminación de la censura, la diversidad de fuentes y temas, y todo ello enmarcado en la democratización de la comunicación desde una perspectiva de derechos humanos.
Las recomendaciones –válidas hoy como ayer– señalan la necesidad de promover la diversidad linguistica en los medios, el desarrollo de los medios comunitarios, la promoción de formas no mercantiles de comunicación, el apoyo a las causas justas de los pueblos que luchan por su libertad, el respeto por las culturas nacionales, entre otras. En términos generales el informe hizo un llamado a los estados para recuperar la comunicación como un bien público, y para establecer las reglas del juego para limitar el poder incontrolable de las grandes empresas mediáticas. Para Estados Unidos eso equivalía a una declaración de guerra, aún más, un manifiesto comunista que se oponía a la “libertad de empresa”. Cuando uno lee el informe y las recomendaciones 30 años después, no puede sino sentir un sabor a derrota. La vigencia del análisis y de las conclusiones es cruel: tres décadas más tarde la situación no es solamente la misma, sino que ha empeorado. Jamás antes hemos visto un control mayor sobre los medios masivos a nivel mundial, y una concentración del poder mediático en tan pocas manos. Las empresas mediáticas han expandido su influencia no solamente sobre conglomerados multimedios y editoriales, sino sobre otros sectores de tecnología y sobre el sistema financiero.
Fuente: Etcetera
Del mismo modo que los medios masivos contribuyen a perpetuar la cultura hegemónica y el poder que se sustenta en ella, los medios alternativos promueven la diversidad cultural y son la base de la democracia participativa. Los medios masivos responden claramente a dos intereses complementarios e indivisibles: intereses comerciales e intereses políticos. Los intereses comerciales, basados en la noción de lucro y enriquecimiento –el “mercado”– tienen ramificaciones en la cultura y en la sociedad. Los intereses políticos intervienen en las instancias de poder, tanto en la administración del Estado como en el terreno de la ideología que disputa día a día el espacio de la esfera pública. Jesús Galindo observa dos escenarios contrapuestos, la sociedad de información que es dominante, y la sociedad de comunicación que es emergente:
“La sociedad de información tiene una muy baja cultura de comunicación, le interesa más el flujo de datos en ciertas direcciones, que constituir formas sociales de encuentro y diálogo. La razón es simple, una organización con trazos verticales no incluye a los horizontales mas que en un orden secundario y subordinado (…)”.
Frente a ese escenario está la sociedad de comunicación, abierta y “compuesta por ciudadanos libres y participativos, la de individuos críticos y reflexivos. (…)
La democracia es la cualidad central de este tipo social, para su movimiento requiere del diálogo de los iguales, del acuerdo entre los distintos pero tolerantes” para alcanzar formas de gobierno que efectivamente sirven a la ciudadanía de manera horizontal. (Galindo, 1998). Los medios alternativos o alterativos, como los llama Rafael Roncagliolo porque alteran y contestan la verticalidad de los medios hegemónicos, son parte del tercer sector de la información que es el único que garantiza el derecho a la comunicación de los pueblos y de sus culturas. Los medios públicos, el segundo sector, que deberían servir a las necesidades de la población, son con frecuencia utilizados por los gobiernos con fines político-partidarios. En el mejor de los casos, son medios que contribuyen al desarrollo, a la educación y a la cultura, pero desde una perspectiva homogenizadora, que no toma en cuenta la diversidad cultural y lingu%u0308ística, debido a su carácter de medios de amplia cobertura poblacional.
¿Derechos peligrosos?
Se confunde con frecuencia la libertad de expresión con el derecho a la comunicación. La expresión “derecho a la comunicación” es considerada subversiva. Se defiende la libertad de expresión porque es el derecho que tienen los periodistas y los dueños de medios para canalizar sus opiniones sin restricción, pero el derecho de los pueblos a comunicarse por sí mismos, sin tutela y sin intermediarios, se considera un peligro para el poder establecido, para los medios hegemónicos, y a veces para los propios periodistas, que ven en riesgo su espacio laboral, que a veces administran con una mentalidad feudal, defendiendo a los patrones como si la comunicación fuera un bien privado y no de servicio público.
Lo mismo sucede con la diversidad cultural: algunos consideran que es un peligro o por lo menos un freno para el crecimiento económico. En el año 2005, luego de un encarnizado debate internacional, se aprobó finalmente por amplia mayoría en la Unesco la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales, a pesar de la férrea oposición del gobierno de Bush, que amenazó con retirarse de nuevo de la organización. ¿Qué puede ser tan peligroso en la diversidad cultural de nuestro pequeño planeta?
El debate alrededor de la convención sobre la diversidad cultural recuerda otro debate que la misma Unesco impulsó hace exactamente 30 años, y que motivó la salida de Estados Unidos y de Inglaterra de la organización: el Nuevo Orden Mundial de la Información la Comunicación (NOMIC). Las nuevas generaciones de estudiantes de comunicación o de periodismo, ya no estudian ni conocen siquiera ese importante momento del confrontación ideológica que dividió al mundo entre norte y sur. Por ello es bueno recordar que a fines de los años 70, la Unesco invitó a una comisión de expertos presidida por el Premio Nóbel de la Paz Sean MacBride, para analizar la situación de la comunicación y de la información a nivel mundial. Los latinoamericanos Gabriel García Márquez y Juan Somavía, integraron la comisión internacional de 16 miembros. El “informe MacBride”, publicado con el título “Un solo mundo voces múltiples: comunicación e información en nuestro tiempo”, reveló los desajustes y desequilibrios en los flujos de información y en la concentración de medios en pocas manos, que dejaba a la mayor parte de los países del Tercer Mundo sin voz en el concierto internacional.
En el análisis, el informe aborda la problemática de la comunicación desde una perspectiva histórica, sociológica y política. Sus 82 recomendaciones cubren los aspectos centrales: las políticas de comunicación, el desarrollo de capacidades nacionales, el financiamiento, la independencia y autosuficiencia tecnológica, la gestión del espectro electro-magnético, la integración de la comunicación en el desarrollo, la participación de la ciudadanía, el fortalecimiento de la identidad cultural, la responsabilidad e integridad de los periodistas, los límites a la concentración de medios, la eliminación de la censura, la diversidad de fuentes y temas, y todo ello enmarcado en la democratización de la comunicación desde una perspectiva de derechos humanos.
Las recomendaciones –válidas hoy como ayer– señalan la necesidad de promover la diversidad linguistica en los medios, el desarrollo de los medios comunitarios, la promoción de formas no mercantiles de comunicación, el apoyo a las causas justas de los pueblos que luchan por su libertad, el respeto por las culturas nacionales, entre otras. En términos generales el informe hizo un llamado a los estados para recuperar la comunicación como un bien público, y para establecer las reglas del juego para limitar el poder incontrolable de las grandes empresas mediáticas. Para Estados Unidos eso equivalía a una declaración de guerra, aún más, un manifiesto comunista que se oponía a la “libertad de empresa”. Cuando uno lee el informe y las recomendaciones 30 años después, no puede sino sentir un sabor a derrota. La vigencia del análisis y de las conclusiones es cruel: tres décadas más tarde la situación no es solamente la misma, sino que ha empeorado. Jamás antes hemos visto un control mayor sobre los medios masivos a nivel mundial, y una concentración del poder mediático en tan pocas manos. Las empresas mediáticas han expandido su influencia no solamente sobre conglomerados multimedios y editoriales, sino sobre otros sectores de tecnología y sobre el sistema financiero.
Fuente: Etcetera
LA PALABRA
Las palabras no las lleva el viento,
las palabras dejan huella, tienen poder e influyen
positiva o negativamente
Las palabras curan o hieren a una persona
Por eso mismo, los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos
elogiaban el silencio
Piensa en esto y cuida tus pensamientos, porque ellos se convierten en palabras, y cuida tus palabras, porque ellas marcan tu destino
Piensa muy bien antes de hablar, cálmate cuando estés airado o resentido y habla sólo cuando estés en paz. ... Ver más
De las palabras depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.
Una cometa se puede recoger
después de echarla a volar, pero las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca.
Las palabras tienen mucha fuerza, con ellas podemos destruir lo que hemos tardado tanto tiempo en construir.
Cuantas veces una palabra fuera de lugar es capaz de arruinar algo por lo que hemos luchado, cuantas veces una palabra de aliento tiene el poder de regenerarnos y darnos paz.
Las palabras insultantes o despectivas nunca han creado algo edificante. Con el uso de expresiones agresivas, lastimamos a las personas provocando heridas creando resentimientos y dolor , que se volverán a nosotros, …
La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado papel y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.
Las palabras son la manifestación de nuestro mundo interior, al cuidar de nuestro lenguaje purificamos nuestro mundo interior.
Muchas enfermedades son únicamente el producto de nuestros pensamientos desequilibrados. La violencia, las mentiras, el resentimiento y tantas otras cosas existen y conviven con nosotros en este mundo
Una palabra amable: puede suavizar las cosas.
Una palabra alegre: puede iluminar el día.
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga.
Una palabra de amor: puede curar y dar felicidad
Una palabra irresponsable: puede encender discordias.
Una palabra cruel: puede arruinar una vida
Una palabra de resentimiento: puede causar odio
Una palabra brutal: puede herir o matar
¡Las palabras son vivas!
¡Bendicen o maldicen,
Alientan o abaten,
Salvan o condenan!
Si todas nuestras palabras son amables, los ecos que escucharemos también lo serán
De ti depende si las usas para bien o para mal, tanto para ti como para los demás.
Cuida tus palabras: ellas tienen MUCHO poder
Habla de tal manera que en tu alma y en la de los demás quede la Paz
las palabras dejan huella, tienen poder e influyen
positiva o negativamente
Las palabras curan o hieren a una persona
Por eso mismo, los griegos decían que la palabra era divina y los filósofos
elogiaban el silencio
Piensa en esto y cuida tus pensamientos, porque ellos se convierten en palabras, y cuida tus palabras, porque ellas marcan tu destino
Piensa muy bien antes de hablar, cálmate cuando estés airado o resentido y habla sólo cuando estés en paz. ... Ver más
De las palabras depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra.
Una cometa se puede recoger
después de echarla a volar, pero las palabras jamás se podrán recoger una vez que han salido de nuestra boca.
Las palabras tienen mucha fuerza, con ellas podemos destruir lo que hemos tardado tanto tiempo en construir.
Cuantas veces una palabra fuera de lugar es capaz de arruinar algo por lo que hemos luchado, cuantas veces una palabra de aliento tiene el poder de regenerarnos y darnos paz.
Las palabras insultantes o despectivas nunca han creado algo edificante. Con el uso de expresiones agresivas, lastimamos a las personas provocando heridas creando resentimientos y dolor , que se volverán a nosotros, …
La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado papel y la ofrecemos con ternura ciertamente será aceptada con agrado.
Las palabras son la manifestación de nuestro mundo interior, al cuidar de nuestro lenguaje purificamos nuestro mundo interior.
Muchas enfermedades son únicamente el producto de nuestros pensamientos desequilibrados. La violencia, las mentiras, el resentimiento y tantas otras cosas existen y conviven con nosotros en este mundo
Una palabra amable: puede suavizar las cosas.
Una palabra alegre: puede iluminar el día.
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga.
Una palabra de amor: puede curar y dar felicidad
Una palabra irresponsable: puede encender discordias.
Una palabra cruel: puede arruinar una vida
Una palabra de resentimiento: puede causar odio
Una palabra brutal: puede herir o matar
¡Las palabras son vivas!
¡Bendicen o maldicen,
Alientan o abaten,
Salvan o condenan!
Si todas nuestras palabras son amables, los ecos que escucharemos también lo serán
De ti depende si las usas para bien o para mal, tanto para ti como para los demás.
Cuida tus palabras: ellas tienen MUCHO poder
Habla de tal manera que en tu alma y en la de los demás quede la Paz
jueves, 29 de julio de 2010
miércoles, 28 de julio de 2010
REALIDAD PERUANA
Según Encuesta internacional el Perú es el país menos feliz de Sudamerica
Posted by Muladar News on Jul 27th, 2010 and filed under Blog Muladar News, Featured. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry
El Perú es el país menos feliz de Sudamérica con sólo 25 por ciento de peruanos contentos con su país, reveló un estudio realizado por el instituto Gallup, basado en miles de entrevistas recogidas entre el 2005 y el 2009 en 155 naciones.
El estudio, difundido en la revista Forbes, revela que nuestro país se encuentra en el puesto 63 de los países más felices del mundo, solo cuatro puestos arriba de Cuba que se encuentra en el puesto 67 con 24 por ciento de pobladores felices.
Mientras que el país sudamericano más feliz, según el estudio, es Brasil en el puesto 12 con 58 por ciento de personas felices con la realidad de su país, seguido de Venezuela con 50 por ciento, Colombia (46%), Argentina (44%), Uruguay y Chile con 41 por ciento.
De igual manera figuran Bolivia en el puesto 46 con 34 por ciento, al igual que Ecuador en el puesto 47 y Paraguay en el puesto 48 con 32 por ciento.
A los participantes se les preguntó si estaban satisfechos con sus vidas, por lo tanto, los resultados no reflejan necesariamente el bienestar económico, sino más bien social o psicológico.
Por otro lado, países europeos como Dinamarca ocupa el primer puesto con el 82 por ciento de habitantes contentos, seguido por Filandia (75%), Noruega (69%), y Países Bajos (68%). Google Noticias
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El Perú es el país menos feliz de Sudamérica con sólo 25 por ciento de peruanos contentos con su país, reveló un estudio realizado por el instituto Gallup, basado en miles de entrevistas recogidas entre el 2005 y el 2009 en 155 naciones.
El estudio, difundido en la revista Forbes, revela que nuestro país se encuentra en el puesto 63 de los países más felices del mundo, solo cuatro puestos arriba de Cuba que se encuentra en el puesto 67 con 24 por ciento de pobladores felices.
Mientras que el país sudamericano más feliz, según el estudio, es Brasil en el puesto 12 con 58 por ciento de personas felices con la realidad de su país, seguido de Venezuela con 50 por ciento, Colombia (46%), Argentina (44%), Uruguay y Chile con 41 por ciento.
De igual manera figuran Bolivia en el puesto 46 con 34 por ciento, al igual que Ecuador en el puesto 47 y Paraguay en el puesto 48 con 32 por ciento.
A los participantes se les preguntó si estaban satisfechos con sus vidas, por lo tanto, los resultados no reflejan necesariamente el bienestar económico, sino más bien social o psicológico.
Por otro lado, países europeos como Dinamarca ocupa el primer puesto con el 82 por ciento de habitantes contentos, seguido por Filandia (75%), Noruega (69%), y Países Bajos (68%). Google Noticias
lunes, 26 de julio de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
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