lunes, 30 de agosto de 2010

PERIODISMO Y POLITICA









César Hildebrandt: ‘Politicamente Correcto’



Posted by Muladar News on Ago 29th, 2010 and filed under Blog Muladar News.


Semanario “Hildebrandt en sus trece”, 20 de agosto de 2010


Lo políticamente correcto es una combinación de instinto de supervivencia, seguidismo intelectual, emulación mal entendida, izquierdismo pavloviano, tendencia a la manada, hipocresía limeña, apego a los dogmas del populismo en todas sus variantes, paternalismo disfrazado de indulgencia, inercia setentera y oenegismo con casa matriz en Holanda y cuenta en un banco panameño.

Lo políticamente correcto, por ejemplo, es decir que Hilaria Supa es una estupenda presidenta de la Comisión de Educación y que todos los que han objetado ese nombramiento son una sarta de fascistas o fujimoristas.

Pero no nos dejemos avasallar por los propietarios de lo “políticamente correcto”.

Para mí, que nada tengo de fascista ni de fujimorista, el nombramiento de la señora Hilaria Supa en la cima de la Comisión de Educación equivale a decir que Mirko Lauer ha sido nombrado presidente de AIDESEP. O que PPK encabeza la organización Francisco Congo. O que Susana Villarán es directora del Instituto Peruano de Energía Nuclear.

Porque la señora Supa es una muy respetable quechuahablante y una respetabilísima y pública chacchadora de coca, heredera de los dueños originales de estas comarcas, tatatatataranieta de Guamán Poma y locuaz en esa lengua que, para nuestra vergüenza, los limeños no conocemos pero que debimos aprender. Todos esos méritos, no obstante, no alcanzan para que el destino de la Comisión de Educación le sea obsequiado por el señor Humala.

Porque resulta que el artículo 48 de la constitución vigente dice a la letra: “Son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes, según la ley”.

Hasta donde sabemos, las pocas cosas buenas y las muchas estupideces que se dicen en el Congreso se dicen en castellano porque en ese recinto “no predomina” la lengua franca del Tahuantinsuyo.

De modo que en el Congreso, por más que Werner Cabrera se esmere, la lengua oficial es el castellano. Y la señora Supa, por razones ajenas a su voluntad y que tienen que ver con la viejísima discriminación que los quechuahablantes han padecido, ni habla ni escribe el castellano con un mínimo de competencia. Eso, por supuesto, debería avergonzar sólo a aquellos que han permitido que señoras como Hilaria Supa sufran el destierro lingüístico y la brutal exclusión social que eso supone.

Pero nombrarla presidenta de la Comisión de Educación es una manera equivocada, perversa y hasta irónica de entender la inclusión. Porque las propuestas y documentos que salgan de esa comisión se redactarán en el idioma que la señora Supa habla con dificultad y escribe con sufrimiento. Porque la educación peruana está en una severa crisis y lo que se espera de dicha comisión son propuestas especializadas y medidas urgentes que eleven el nivel de los profesores, actualicen los programas de enseñanza, modernicen la infraestructura y contribuyan a crear una masa crítica de formación humanista. Y porque, además, el Perú no se hace más igualitario con la señora Supa presidiendo la Comisión de Educación. Se hará más igualitario evitando que los hijos y los nietos de la señora Supa padezcan lo que ella ha tenido que padecer.

Hay, sin embargo, una progresía huachafa que gusta de la lástima y la condescendencia. Esa es la tribu que ha estallado en aplausos con el nombramiento de la señora Supa. Son los mismos que, en muchos casos, tienen personal de servicio mal pagado y peor tratado venido de las tierras donde el quechua es predominante. Son los mismos que tienen a sus hijos en colegios donde el inglés (o el francés) son las lenguas de enseñanza. Son los mismos hipócritas que jamás se sintieron prójimos sino “padres tutelares” de las comunidades serranas. Son los mismos a quienes les importa un pepino que la educación pública se siga degradando porque ni ellos ni sus hijos la han necesitado.

Nombrar a la señora Supa en el cargo que hoy ostenta es una manera sibilina de no honrar la memoria de Garcilaso de la Vega, cuyo esfuerzo le permitió ser quechuahablante originario y prodigioso escritor en castellano. Es una manera de recordar mal a José María Arguedas, quechuahablante ancestral y maravilloso escritor en castellano. Y es un insulto a Kilku Waraka, seudónimo del poeta cusqueño Andrés Alencastre, que, con dominio pleno del castellano, decidió, orgullosamente, escribir casi toda su obra en quechua.

Nivelar hacia abajo es una vieja utopía invertida de mediocres y resentidos. Y la verdad es que lo que se suele llamar “políticamente correcto” resulta muchas veces vomitivo.
Fuente:
Hildebrandt en Sus Trece

PERIODISTA Y ESCRITOR


















César Hildebrandt: “Su majestad la estupidez”
Posted by Muladar News on Ago 29th, 2010 and filed under Blog Muladar News.
Semanario “Hildebrandt en sus trece“, 23-07-2010

Yo sabía que el mundo era estúpido. Lo presentí desde niño, cuando escuchaba a los adultos decir zonceras y al profesor de educación cívica gritar que la patria se hacía creyendo en ella y a Radio Reloj farfullar noticias sin pena ni gloria.


Por eso huí hacia los libros, que me hacían pensar que el mundo no era tan estúpido y que, más bien, podía ser estimulante, viajero y maravilloso.


Pero más que las historias a mí siempre me fascinó el hallazgo verbal, el milagro de una frase bien dicha, la música de las aliteraciones, el rigor del concepto, el poder hipnótico de la belleza, la fascinación sombría del horror, la fiesta de la fantasía, el realismo de lo inventado. Amaba las palabras y en ellas me demoraba del mismo modo que un entomólogo se detiene ante una mariposa monarca que se ha posado cerca.


Amaba las palabras y a ellas les pedí auxilio y refugio para huir de la estupidez. Pero en esa época -tengo que reconocerlo- la estupidez no tenía el aire recio y unánime que tiene hoy. De modo que uno podía huir de ella no sólo apelando a las palabras de los libros sino, de vez en cuando, yendo al cine a ver una Lola Odiaga y su clavecín, o al bosque de los olivos de Jesús María a tirarse boca arriba en el césped y hacer historias con las nubes que pasaban.


La estupidez estaba allí, claro, siempre al acecho, con sus tentaciones, sus bailes de mandril, sus sudaderas y sus diminutivos. Y no importaba que fuera de izquierda o de derecha: la estupidez y los estúpidos que la ejercen no tienen bandera.


Entonces llegó la masiva televisión y la estupidez tuvo madrina y hasta puta madre. La solución era, entonces, no ver televisión. Algunos cafés, muchas calles, todavía algunos barrios parecían pertenecer a eso que es ordenado, limpio y saludable y que algunos han llamado civilización. Era otra manera de huir.


Pero la estupidez tomaba golpes vitamínicos, se hacía cada vez más robusta y tenía voz de trueno y espíritu de mando. No se necesitaba ser muy sagaz para prever que esa señora con tetas de Monique, sonrisa de Gise, cerebro de marabunta, armonías de Salserín, prosa de profesor de la de Lima, legañas de San Marcos, sintaxis de la Villarreal, almita de Du Bois, léxico del Bausate, gusto de pituco, vientre de A. González, chequera de aprista en el poder, odios de Agois, enaguas de la Mecánica del Folclore, audífonos amarillentos, carné fujimorista, cupones del Trome y colección de discos piratas, terminaría por imponerse.


Hoy el Perú es una no declarada no monarquía donde reina la estupidez y las cortesanas bailan los sábados en el 4.


Y si alguien duda de que la estupidez reina entre nosotros que mire lo que ha pasado con la señorita Larissa Riquelme, una potranca de cascos más ligeros que Pegaso, una ópera de dos centavos sin Brecht, una señorita que hace juegos con la lengua mientras que le explica a Bayly, esa otra celebridad, cómo es que los paraguayos son expertos en el cunnilingüis.


Y de esta despachadísima buscona, que lucía en el mundial de fútbol un teléfono celular atrincherado entre las mamas y por eso se hizo famosa, la prensa peruana hace primeras planas y la radio comentarios interminables y la televisión entrevista archipublicitadas.


Es la estupidez reinando. Y es el absolutismo monárquico de la estupidez cuando, al costado de la señorita Riquelme, empieza a ser la comidilla de los medios el asunto de unos fantasmas denunciados por la esquizofrenia y el erostratismo.


Y todos hablan de los presuntos fantasmas. Y salen expertos en egos sedientos a decir que son las almas de los que no han muerto en paz las que perturban esa casa y las que producen los terrales y hasta las traviesas llamitas que calientan el lugar.


Y los señores de RPP, que es la radio más importante, comentan el asunto como si alguna importancia tuviera. Y yo siento vergüenza. Vergüenza de que esa radio sea la más importante del país.


Comprenderán ustedes qué puede sentir ahora alguien que huyó de la intermitente estupidez de los 50-60 y se refugió en el santuario de los libros.


Qué puede sentir ahora alguien que quiso las palabras y que las quiere todavía. Qué puede sentir ante esta estupidez coral, estruendosa, epidérmica, este masivo susurro de monsergas. Qué puede sentir, en resumen, alguien que pensó que su país iba para más y que hoy ve, sin sorpresa alguna, apenas conmovido, esta Pompeya cultural cubierta de ceniza y estos seres cenicientos disputándose el botín.


El único consuelo de este exiliado interior es saber -triste consuelo- que lo que pasa en su país está pasando en todo el mundo. Una vasta conspiración de los medios está cumpliendo con éxito la meta de embrutecer a la gente, de extraerla de su humanidad, de eviscerarla, de convertirla en el viejo sueño de los amos: manada que obedece, rebaño presto, recua al servicio de su majestad. Para eso funcionan la televisión, las radios de los 40 principales, los diarios de mayor venta (y cada día más de los que suponíamos serios y con principios).


Gutemberg jamás se imaginó en qué acabaría su invento prodigioso. Jamás imaginó que los poderosos convertirían la lectura en algo indigno. Ni Marconi no Tesla pudieron pensar a qué infiernos descendería la radio. Ni John Logie Baird pudo suponer que la televisión iba a terminar en Fox News y sus hienas de la guerra.


Para liberarse de toda esta podre no necesitamos a Marx. Lo que necesitamos es, más sencillamente, otro Espartaco.

CIENCIA Y ASTRONOMIA

Hallan un planeta comparable con la Tierra

25 de agosto de 2010, 10:01 AM

GINEBRA (AP) - Un grupo científico dijo haber identificado una estrella parecida a nuestro Sol rodeada de hasta siete planetas, incluso uno que podría ser el más pequeño hallado fuera del sistema solar.

De confirmarse, el sistema planetario en torno de la estrella HD 10180, a más de 100 años luz, sería el más promisorio descubierto hasta ahora. Un astrónomo considera que el hallazgo confirma las evidencias de que el universo está lleno de planetas, y que varios podrían ser similares al nuestro.

"Lo agradable de descubrir sistemas como éste es que demuestra que hay muchos más", opinó Alan Boss, del Instituto Carnegie de Ciencia, con sede en Washington, que no participó en el descubrimiento. "La Madre Naturaleza realmente se divirtió creando planetas".

Aunque la mayoría de los planetas identificados son de gran tamaño _entre 13 y 25 veces el de la Tierra_, los participantes del descubrimiento actual dijeron el martes en una conferencia internacional en Francia que están casi seguros de haber identificado uno de apenas 1,4 veces el tamaño de nuestro planeta.

Los planetas hallados fuera del sistema solar son llamados "exoplanetas" y éste sería el más pequeño descubierto hasta el momento.

Los científicos han estado buscando exoplanetas con éxito durante unos 15 años y han catalogado unos 450. Pero la mayoría de los hallazgos habían detectado de uno a tres planetas por estrella, por lo general enormes esferas de gas similares a Júpiter o Saturno.

Pero el nuevo sistema, con siete planetas, tiene apenas uno menos que el sistema solar.

Christophe Lovis, de la Universidad de Ginebra, uno de los científicos que participaron en el descubrimiento, dijo que los cinco primeros eran más comparables con Neptuno.

"Esencialmente están compuestos por rocas y hielo. Tienen un núcleo sólido, pero encima hay una capa de gas, probablemente de hidrógeno y helio", afirmó. "Presumiblemente no son habitables". El sexto posiblemente se parece a Saturno, mientras que el séptimo, el más pequeño, estaría tan cerca de su estrella que su "año" sólo tomaría un día terrestre.

Lovis y su equipo no han podido observar directamente los planetas, lo que es típico. Pocos planetas pueden verse debido a la luz deslumbrante de sus estrellas masivas. El Observatorio Europeo del Sur lo compara con "divisar la luz de una vela pequeña en medio de un voraz incendio forestal".

Los científicos usaron el telescopio de 3,6 metros (11,8 pies) de La Silla, Chile, para estudiar la estrella. Durante seis años tomaron 190 medidas y detectaron las desviaciones causadas por la fuerza gravitacional de planetas cercanos.
Boss notó que mientras más grande es el planeta, mayor su gravedad y la desviación que causa en la estrella madre. Pero agregó que el descubrimiento demuestra que es posible descubrir planetas más pequeños.

"Este campo de investigación ha pasado de cero a casi 500 planetas en sólo 15 años", afirmó. "Los planetas parecidos a la Tierra van a resultar muy comunes".

El descubrimiento fue efectuado por investigadores de Suiza, Francia, Alemania y Portugal y ha sido remitido a la revista Astronomy and Astrophysics.