lunes, 30 de agosto de 2010

POESIA Y LITERATURA - CESAR VALLEJO -- Grandioso Poeta Peruano

                                                           
                                                                 AMOR PROHIBIDO


                                                    Subes centelleante de labios y ojeras!
                                                 Por tus venas subo, como un can herido
                                                   que busca el refugio de blandas aceras.
                                                 Amor, en el mundo tú eres un pecado!
                                              Mi beso es la punta chispeante del cuerno
                                             del diablo; mi beso que es credo sagrado!
                                                 Espíritu es el horópter que pasa
                                                     puro en su blasfemia!
                                                El corazón que engendra al cerebro
                                            que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste.
                                                        Platónico estambre
                                            que existe en el cáliz donde tu alma existe!
                                            Algún penitente silencio siniestro?
                                             Tú acaso lo escuchas? Inocente flor!
                                         ...Y saber que donde no hay un Padrenuestro,
                                                   el Amor es un Cristo pecador!


                                                                                 César Vallejo, 1918                                 

POESIA Y LITERATURA - CESAR VALLEJO


                                      
                                                             XII

                                                          MASA

                                                 Al fin de la batalla,
                           y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
                            y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!»
                            Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
                            Se le acercaron dos y repitiéronle:
                           «¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
                           Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
                           Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
                           clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!»
                             Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
                             Le rodearon millones de individuos,
                             con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
                            Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
                            Entonces todos los hombres de la tierra
                           le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
                             incorporóse lentamente,
                           abrazó al primer hombre; echóse a andar...

                                                                            10 noviembre 1937

                                                                                  César Vallejo

POESIA Y LITERATURA - CESAR VALLEJO


                                XIII

                      Pienso en tu sexo.
           Simplificado el corazón, pienso en tu sexo,
            ante el hijar maduro del día.
          Palpo el botón de dicha, está en sazón.
          Y muere un sentimiento antiguo
         degenerado en seso.
        Pienso en tu sexo, surco más prolífico
        y armonioso que el vientre de la Sombra,
       aunque la Muerte concibe y pare
         de Dios mismo.
          Oh Conciencia,
      pienso, sí, en el bruto libre
      que goza donde quiere, donde puede.
    Oh, escándalo de miel de los crepúsculos.
    Oh estruendo mudo.
    ¡Odumodneurtse!


                                             César Vallejo

POESIA Y LITERATURA - CESAR VALLEJO



                                            IDILIO MUERTO


Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.
Dónde estarán sus manos que en actitud contrita
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita
las ganas de vivir.
Qué será de su falda de franela; de sus
afanes; de su andar;
de su sabor a cañas de mayo del lugar.
Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando: «Qué frío hay... Jesús!»
y llorará en las tejas un pájaro salvaje.

                                      César Vallejo, 1918

POESIA Y LITERATURA - CESAR VALLEJO


     
















    LOS HERALDOS NEGROS


Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!


                                                   César Vallejo, 1918

POESIA Y LITERATURA - CESAR VALLEJO -- Grandioso Poeta Peruano



Una de las fotos de César Vallejo, con la que más se ha relacionado parte de su poesía adolorida, es aquella que fuera tomada en Versalles, el año 1929, por Juan D. Córdoba; quien en 1995 publicaría su obra: "César Vallejo del Perú profundo y sacrificado"
En esta obra, el autor relata sus vivencias al lado del poeta y constantes encuentros en Europa; entre 1927 y 1932.
En dicha foto, viendo sus facciones con una apariencia pensativa, casi perdido en la distancia y sosteniendo su cabeza con la mano cerrada en forma de puño; muchos lo han catalogado como el poeta de la soledad, del desconsuelo, del abandono; sin embargo Vallejo era no sólo eso, sino que su misma poesía abarcaba mucho, mucho más. El desconsuelo o soledad y tristeza, sólo era una faceta en la cual Vallejo se inspiraba, tal vez de vivencias propias también, para mostrar esa filosofía que definía y marcaba etapas y léxicos diferentes en su vasta producción literaria.
Lo trataba de explicar el gran poeta chileno Enrique Lihn, cuando expresaba: "Hay una precisión admirable en los atentados de Vallejo contra la lógica, la gramática y si se dá el caso, la ortografía. Tal es la exactitud que sólo le está concedida al poeta como manipulador del imaginario verbal. En tal sentido, es absolutamente ejemplar".
Abrazó el Marxismo, doctrina que no cree en Dios; lo cual dio lugar a que se le catalogara de ateo. Pero, consideraba que ella, era como un sendero a la liberación e igualdad del hombre. Era su forma humanista de entender dicho sistema, ante lo cual Carmen Meza Ingar filosofa: "...en su última obra, el comunismo de César Vallejo, toma un aspecto espiritual y religioso basado en un Cristianismo sin Dios". Pardójicamente, ante esta antinomia, como diría Kant; Vallejo dejó un mensaje, dictado a su esposa Georgette Philipard poco antes de morir, que decía: "Cualquiera que sea la causa que tenga que defender ante Dios más allá de la muerte, tengo un defensor: Dios".
César Vallejo fue el último en una familia de 11 hermanos; nació en Santiago de Chuco, departamento de La Libertad, el 16 de marzo de 1892 y murió en París, Francia el 15 de abril de 1938; de acuerdo a su premonición:

"Moriré en París, con aguacero,
un día del que ya tengo el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-,
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño".

Visitó además de París, España, Italia, Alemania, Hungría, Polonia, Austria, Rusia, etc.; donde dejó una estela poética hasta hoy admirada.
Javier Sologuren también filosofó en torno a la obra de Vallejo: "...es un apostol del amor vivificante, intenso amor que redime y resucita.. Es el laico que multiplica los panes, los peces y el vino de la comunión, en la paz y la justicia. Los hombres, suelen rendir un cadáver a la muerte. El amor, no. Feliz o desgraciado, vivos los entrega. De esa vida, es que vive y seguirá viviendo César Vallejo".
Pero aquella aparente tristeza en muchos de sus poemas, no necesariamente lo definen como el poeta llorón, como otros lo han llamado. Según Antenor Orrego y Juan Espejo Asturrizaga: "...era bromista y juguetón, como un niño...". El mismo J. Espejo A., apunta que Vallejo, allá en su Trujillo querido; se divertía y divertía a todos, al mofarse de poemas ajenos, a los que, con gran ingenio, les cambiaba las rimas y el sentido original.
Según Juan Domingo Córdoba, era un bohemio empedernido que gustaba invitar a sus amigos entre cafés y bares europeos, para brindar por sus ocurrencias, a pesar de que no tenía buena cabeza, por lo que muchas veces perdía el control con facilidad. Luego terminaban, a veces en el "Gypsi", otras en "Les Noctambules"; para culminar la borrachera en el climax de la resaca.
Vallejo publica en 1919 su libro "Los Heraldos Negros", que había iniciado en 1914. Luego en 1922, edita "Trilce". Más tarde "Poemas Humanos". Entre estos hay gran diferencia de matices que motivaron el análisis de Milla Bartra y Washington Delgado: "...ante los versos de Trilce, la historia literaria, desaparece como si el mundo acabara de ser inventado y estos versos fueran su primera expresión verbal".
En España, la generación que luchaba contra el fascismo, haría de los 15 poemas de su libro "España, aparta de mí este caliz" su insignia de lucha.
César Abraham Vallejo nació el 16 de marzo de 1892 en Santiago de Chuco (Perú) y murió en un Viernes Santo en París, el 15 de abril de 1938, a las 9 y 20 de la mañana; luego de una dura agonía a causa del paludismo.
Fue el menor de 12 hermanos. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Trujillo y Derecho, en la Universidad Nacinal Mayor de de San Marcos (Lima). En 1923 emigró hacia Europa.

La poesía de Vallejo vivirá por siempre a través de sus obras, las que seguirán inspirando la vena poética del hombre, cualquiera sea su filosofía.
"Ya va a venir el día, ...ponte el alma". (LARS).

POESIA Y LITERATURA - CESAR VALLEJO -- Grandioso Poeta Peruano




PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA


Me moriré en París con aguacero,

un día del cual tengo ya el recuerdo.

Me moriré en París —y no me corro—
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

César Vallejo